A poco más de 15 días de que se lleve a cabo el cambio del titular del gobierno estatal sonorense, y tras varias semanas de haber arrancado el proceso de transición gubernamental, muchos sonorenses apenas empiezan a dimensionar el tamaño del reto que tendrá Alfonso Durazo y su gabinete para hacer posible su proyecto de gobierno y para cumplir con las altas expectativas que ha levantado, no solo en los 72 municipios, sino también a nivel nacional.

Si bien la mayoría de los sonorenses tienen claro que el sexenio de Claudia Pavlovich ha sido uno de los más infructuosos y grises de las últimas décadas, algunos ciudadanos que se dejaron llevar por la propaganda oficial, que pregonaba un mundo paralelo “color de rosa” acompañada por el coro unísono de casi todos los medios de comunicación, hoy descubren con preocupación la gravedad de los rezagos que presenta nuestro estado en la mayoría de sus pilares estratégicos, además de múltiples y peligrosas “bombas” de tiempo que serán heredadas a los sonorenses, las cuales el nuevo gobierno deberá empezar a desactivar desde el primer día, para evitar que se descarrile su proyecto de gobierno.

Hace días, el propio gobernador electo mencionó que aunque será hasta el próximo 6 de septiembre (1 semana antes de su toma de protesta) cuando además de presentar su gabinete, presentará un informe detallado de los resultados del proceso de transición, sin embargo ya adelantó que su gobierno realizará auditorias a múltiples aspectos y áreas clave del gobierno de Claudia Pavlovich, como las reasignaciones presupuestales que se hicieron para atender la emergencia por el covid-19, el manejo y saldo real de la alta deuda pública, los adeudos a proveedores, así como inesperados temas como la deuda del C5i por más de $500 millones de pesos.

El C5i, a cargo de la Secretaria de Seguridad Pública Estatal, podría ser una de las bombas de tiempo heredadas, sin embargo existe la ventaja de que el gobernador electo y miembros de su equipo como Francisco Acuña, tras su paso por la Secretaria de Seguridad Pública Federal, traen una radiografía muy clara del tema, incluyendo todo lo relacionado con los monumentales costos directos e indirectos de estos faraónicos centros de inteligencia, heredados de componendas transexenales entre empresarios “divinos” con panistas y priistas, y  que claramente contrastan con sus símiles de los Estados Unidos, que son mucho más pequeños y austeros en sus instalaciones, pero que brindan un servicio eficiente y oportuno, como por ejemplo los de Arizona. 

Por otro lado, un tema relevante que seguramente la administración duracista revisará con lupa, es el de obra pública, rubro que sin duda es uno de los más cuestionados en la administración de Claudia Pavlovich, dado que a pesar de haberse gastado más de $23,000 millones de pesos en su sexenio, es difícil para el ciudadano común poder identificar en que obras trascendentes o reseñables se invirtió, bajo que justificación, a que costo y con qué calidad, mientras por otro lado se percata que los municipios recibieron la menor inversión pública en su historia, por lo que la mayor parte de su infraestructura básica esté colapsada o sujeta con cinta adhesiva.

Desmenuzando entre la gran cantidad de paja del recién entregado 6to Informe de Gobierno de Claudia Pavlovich, destacan los $4,265 MDP del denominado “Rescate Carretero” (rehabilitación de 3,400 kms de vialidades), paquete de obras que a pesar de no haber estado exentas a quejas respecto a la calidad de sus trabajos en varios tramos, es junto al Hospital General de Especialidades de Hermosillo, las 2 únicas obras de la actual administración que la mayoría de sonorenses puede identificar.

Sin embargo, en la calificada en su momento por varios expertos como faraónica y no prioritaria obra hospitalaria, el gobierno estatal sólo ha invertido $325 MDP versus $872 MDP de inversión federal, a los cuales se les sumarán otros $800 MDP de la federación para su equipamiento (aún en proceso de licitación), por lo que no deja de llamar la atención que tras enésimas fechas incumplidas de terminación de la obra, la Gobernadora aún pretenda inaugurar al “cuarto para las doce” un hospital sin terminar, sin su equipamiento y sin fecha de arranque de operaciones.

Por otro lado, una evidente bomba de tiempo es la relacionada con la infraestructura educativa, rubro donde la administración saliente gastó más de $4,522 MDP para “rescatar y adecuar la infraestructura educativa en los diversos niveles, a través de la construcción y rehabilitación de aulas y planteles dignos y seguros para todas y todos los estudiantes…”, algo que contrasta con lo observado por padres de familia y docentes que atestiguan como la mayoría de las escuelas no se encuentran en condiciones para el anunciado regreso a clases, situación que el propio Dr. Álvaro Bracamonte, perfilado como próximo Secretario de Educación, confirmó el pasado 24 de agosto, al señalar que en promedio del 75 al 80% de la infraestructura escolar no está en condiciones para un regreso a clases presencial.

Adicionalmente otra bomba de tiempo que de viva voz nos confesó, este lunes 23 de agosto, el saliente Secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano Estatal (Sidur) Ricardo Terrazas, a la comunicadora Lorenza Sigala y su servidor, es la relacionada con el colapso del sistema de drenaje, agua potable y alcantarillado del Puerto de Guaymas, situación de alta gravedad que según sus cálculos requiere una inversión de al menos $1,000 MDP para poder solventarse, con lo que podríamos inferir las inversiones millonarias urgentes en el resto de los municipios, hoy todos rezagados, según lo aceptado por el propio funcionario.

Y si para muestra basta un botón, el Presidente Municipal electo de Hermosillo, Antonio Astiazarán, recién señaló que de acuerdo a cálculos preliminares el municipio requiere una inversión de al menos $6,000 MDP únicamente para arreglar sus vialidades, algo que nos dimensiona el tamaño de las millonarias necesidades presupuestales que ocuparán los 72 municipios sonorenses, situación que sin duda pondrá a prueba la capacidad de gestión del nuevo gobernador y los alcaldes ante el gobierno federal, en un entorno sumamente complicado de las finanzas nacionales, donde cada vez escasea más el flujo pero crecen las necesidades.

¿Y cuántas bombas de tiempo adicionales dejará a ras de suelo o tras bambalinas la administración saliente de Claudia Pavlovich? ¿Cuáles han sido heredadas de sexenios anteriores pero no tuvo la capacidad de desactivar?. ¿Isssteson? ¿Redimensionamiento del Poder Ejecutivo? ¿Del Poder Legislativo? ¿Del Poder Judicial? ¿Del ISAF?. 

Queda claro que el gobernador entrante Alfonso Durazo y su equipo deberán remar contra corriente y ponerse su traje antibombas desde el primer día, actuando en campos previamente muy minados por actores políticos, empresariales y sociales, a los cuales idealmente se les debería integrar y hacer partícipes del proceso de transformación que requiere urgentemente nuestro estado para así desactivar con más rapidez las bombas que podrían empañar o retrasar el futuro del estado.

Es sin duda momento de compartir una misma visión y con ello acortar los tiempos para alcanzar el Sonora próspero, líder y vanguardista que todos deseamos. 

“Desafortunadamente, el tiempo corre, las horas pasan. El pasado aumenta, el futuro retrocede. Las posibilidades disminuyen”. Haruki Murakami.