Música de Ennio Morricone, vestuario de Marilyn Vance, guión de David Mamet, dirección de Brian de Palma, actuaciones de Sir Sean Connery, Kevin Costner, Robert De Niro y Andy García, pléyade de icónicas figuras del celuloide que hacen del filme “The Untouchables” (“Los Intocables”) no solo la película más taquillera de 1987 y multi-nominada a los premios de la Academia en 1988, sino uno de los mejores filmes en su género.

Y si bien el término “Intocables” no nació en 1957 por la novela homónima de Eliot Ness y Oscar Fraley, en la cual se basó dicha película, si fue a partir de su publicación que se volvió más popular utilizar dicho término para relacionarlo con temas políticos, jurídicos y sociales en general, por lo cual cotidianamente no solo es utilizado para describir transgresores de la ley sino también aquellos que son percibidos socialmente como beneficiarios de un trato mejor al que reciben la mayoría de las personas.

Por lo anterior, al hablar de “Intocables” en política y administración pública, el concepto nos remite a múltiples figuras políticas de todos los partidos percibidos como beneficiarios de un trato preferente que les ha servido no solo para sobrevivir, sino para prosperar política y económicamente a pesar de vicisitudes que a cualquier ciudadano “de a pie” le hubieran significado no solo un “linchamiento” mediático, sino también severas sanciones jurídicas o penales y la lógica imposibilidad de continuar su trayectoria pública.

Y si bien el contexto anterior podría servir para abordar temas como el de Salgado Macedonio o la reciente tragedia con la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, en esta ocasión la intención es traerlo a colación en el marco del proceso electoral sonorense y en específico de cara al último debate entre candidatos a la gubernatura de Sonora que se llevará a cabo este martes 18 de mayo.

Hace 6 años la elección estuvo marcada por un “linchamiento” político y social al gobernador saliente Guillermo Padrés y a varios de sus colaboradores, quienes señalados por adversarios, comunicadores y actores sociales como la “Cleptocracia del Nuevo Sonora”, le permitieron a Claudia Pavlovich,  quien oportunamente hizo suya la bandera de prometer “Otro Sonora” y “llamar a cuentas” a los “padrecistas”, el conseguir un claro triunfo electoral y con ello regresar al PRI al palacio estatal. 

Las altas expectativas generadas por Pavlovich Arellano y miembros de su equipo como Natalia Rivera, hasta hace unos días Jefa de la Oficina de la Gobernadora y hoy candidata plurinominal a una diputación local, quien poseedora de excelsos dotes de oradora durante la campaña llevó a entrevistas radiales cajas repletas de aparentes pruebas irrefutables de corrupción contra los “padrecistas”, ocasionó que los sonorenses lógicamente esperaran acciones históricas en materia de combate a la corrupción.

No obstante lo anterior, una vez alcanzado el objetivo de ocupar el palacio estatal, ninguna de las “abrumadoras pruebas” de “la señora de las cajas”, como en alguna ocasión la llamó el analista político Oscar Serrato, se tradujeron en investigaciones o sentencias definitivas para ningún “pez gordo”, ya que salvo 2 casos de funcionarios menores, los casos mediáticamente más relevantes, como el del propio exgobernador y su exsecretario de comunicación, no fueron consecuencia de acciones concretas de la justicia estatal, sino de la justicia federal y a demandas entre particulares en el caso del comunicador. 

Al empezar incumpliendo 1 de sus 2 promesas torales de campaña, para parte de la sociedad sonorense quedó la percepción de que tanto Guillermo Padrés como los funcionarios más relevantes de su sexenio fueron “Intocables” para Claudia Pavlovich y su administración, ya sea porque no pudieron o no quisieron procesarlos,  por incapacidad, omisión, complicidad, acuerdos políticos o una combinación de algunos de estos factores.

Y si el arranque “claudillero” estuvo marcado por lo anterior, su desempeño durante el resto del sexenio confirmó el incumplimiento de la otra promesa toral: la del “Otro Sonora”, acción que ha quedado claramente evidenciada como incumplida para los sonorenses, atestiguando únicamente una bifurcación de narrativas, la “oficial” que habla que si se alcanzó el “Otro Sonora” prometido en campaña y por el otro lado la de realidad palpable de un gobierno gris y sin sello de identidad (Pantone 400, el color de Sonora?).

En la narrativa “oficial” del “Otro Sonora” supuestamente “ya alcanzado”, el cual solo ha podido existir gracias a convenios con gran parte de comunicadores y medios locales, los sonorenses hemos sido “informados” durante 6 años de la existencia de un Sonora líder en múltiples rankings nacionales e internacionales, de una envidiable Fiscalía Anticorrupción coordinado con un eficaz Sistema Estatal Anticorrupción integrado por ciudadanos sin filia partidista, de una contraloría “ciudadanizada”, de reconocimientos en materia de transparencia, de un gasto público más eficiente que nunca, del abatimiento de la corrupción y tráfico de influencias.

También de un manejo responsable de la deuda pública, de inversiones históricas en obra pública, de logros en seguridad pública, de apoyos inéditos a los 72 municipios, de la captación de grandes inversiones nacionales y extranjeras, de importantes apoyo a mipymes y el sector turístico, de un Isssteson ya salvado de la quiebra, de un gobierno que encabezado por una mujer ha impulsado como nunca antes la agenda de género, de una gobernante con altísimos índices de aceptación estatal y nacional que si desea hasta podría ser candidata presidencial, entre muchos otros “logros” alcanzados.

Pero en la “imprudente” y palpable realidad Sonora ya NO es líder en nada destacable, la Fiscalía y el Sistema Estatal Anticorrupción han sido fiascos multimillonarios, la contraloría sigue siendo una pantomima, la transparencia es solo superficial y mediática, el estado es obeso e ineficiente en su gasto, se percibe que la corrupción y tráfico de influencias continúan pero simplemente ahora el reparto es entre muy pocos y ha disminuido la resonancia mediática de esos casos incómodos.

También tenemos un incremento de deuda pública sin sentido que ya alcanza preocupantes niveles históricos, donde tenemos 6 años sin ver obras públicas que justifiquen los miles de millones de pesos “invertidos” y que nadie ve por ningún lado, salvo un hospital inconcluso, una inseguridad desbordada que no respeta ni a exfiscales y retrata no solo la ineficiencia del gobierno federal sino también la incapacidad y/o complacencia del gobierno estatal, 72 municipios abandonados a su suerte en todos los rubros y que han recibido la menor inversión estatal en toda su historia.

Donde empresas como Amazon han decidido invertir en el estado por razones geográficas no por la capacidad del estado de atraer inversiones, pero que si son aprovechadas para hacer “caravana con sombrero ajeno”, donde el crucial sector turístico lucha por sobrevivir sin apoyos, con mipymes abandonadas a su suerte para sortear la reactivación post-Covid19 como lo aceptó el propio Secretario de Economía Jorge Vidal (Inquietante Sinceridad).

Donde en el tema del Isssteson solo se “pateó el bote” y no se solucionó nada de fondo, donde la presencia de una mujer al frente del gobierno estatal no ha marcado un hito histórico en materia de avances en la agenda de género, donde las encuestas de aceptación de los gobernantes están al servicio de quien las paga para utilizarse como propaganda política. 

Y ante un panorama tan claro y abrumador como el anterior, ¿Cómo entender que para Alfonso Durazo y Ernesto Gándara aún siguen siendo prácticamente “Intocables” la Gobernadora Pavlovich y su gobierno?. 

¿Cómo entender que el gris desempeño “claudillero” y su negativo saldo en prácticamente todos los rubros de su gobierno no es un tema de relevancia en las campañas de Gándara y Durazo? 

En el caso de Alfonso Durazo a pesar de que ha hecho referencia a “… evitar que Sonora siga siendo de unos cuantos” e incluso ha criticado al grupo político de Manlio Fabio Beltrones del que Claudia Pavlovich forma parte, se percibe que no ha querido “rematar la faena” de evidenciar con más crudeza los múltiples yerros e incumplimientos del gobierno “claudillero”, ni tampoco de ligarla con mayor claridad con Ernesto Gándara, quien en papel es el candidato oficial “claudillero”.

En el caso de Ernesto Gándara su situación es más sui generis, ya que a pesar de haber tenido que renunciar “administrativamente” a su militancia priista para poder lograr la postulación del PAN, ha evitado a toda costa “tocar” a la administración de Claudia Pavlovich al ser teóricamente el candidato oficial, sin embargo esta apuesta cada día se percibe más arriesgada ante el cada vez más evidente deterioro de la imagen del gobierno “claudillero” y su evidente liga como candidato del prianismo.

Por todo lo anterior, sin duda el segundo y último debate de los candidatos a la gubernatura de Sonora, que se llevará a cabo este martes 18 de mayo, podría ser una de las últimas oportunidades para que tanto Ernesto Gándara como Alfonso Durazo “toquen” al gobierno de Claudia Pavlovich y descarten que será “Intocable” una vez que cualquiera de ellos tome las riendas del estado.

Lo anterior no con el afán de buscar una cacería de brujas sin sustento, sino para contrastar con objetividad la realidad del Sonora que recibirán con el que proponen, así como evidenciar su compromiso con la rendición de cuentas, algo que sin duda incidiría en que los sonorenses descarten la percepción de probables acuerdos de impunidad bajo la mesa. 

Para Ernesto Gándara también pudiera significar la oportunidad de no repetir un error clave que lamentó Alfonso Elias en 2009, donde pudiendo marcar distancia de manera real o de “mentiritas” con su antecesor Eduardo Bours, para así no cargar con el la estela del lamentable caso ABC, decidió mantener una actitud pasiva que a la postre le llevó, junto a otros factores, a su clara derrota electoral. 

Aunado a lo anterior, el gris desempeño “claudillero” y su clara corresponsabilidad en el desbordamiento de la violencia en el estado, que recién le costó la vida a su entrañable amigo Abel Murrieta, se visualizan como losas sumamente pesadas de cargar en caso de no marcar “distancia”. 

En el caso de Alfonso Durazo, tras la evidente disminución de su ventaja al arrancar el proceso electoral, seguramente analizará la viabilidad de “rematar la faena” y evidenciar las “costuras” del gobierno “claudillero”, lo que evitaría otorgar un “hándicap” o ventaja que podría ser definitoria, dado que conforme más se acerca el 6 de junio más se cerrará la elección. Por ello en caso de que realmente existiera un pacto de no agresión con el gobierno “claudillero” la planeación de golpes con previo aviso podría ser cada vez más probable. 

Así, al ya encontrarnos en la antesala de los últimos rounds de la contienda electoral, la campana para descartar “Intocables” podría aun sonar el próximo martes, y aunque podría ser un pleito más arreglado que los de Las Vegas, suena arriesgado que los púgiles le dejen toda la responsabilidad a los de su esquina, ya que sin duda conviene recordar que ellos no controlan como ven la pelea los jueces y mucho menos lo que finalmente escribirán en sus tarjetas el próximo 6 de junio. ¿Hay Tiro?